| Según las estadísticas
más recientes, aproximadamente 8 millones de personas,
sólo en Alemania, viven con un problema de incontinencia
urinaria (familiarmente llamado “debilidad de la vejiga”)
que requiere tratamiento o cuidado médico, y el número
está aumentando continuamente. Las mujeres son, sin
embargo, el colectivo afectado con más frecuencia y
la edad no resulta ser un factor importante.
Las causas son múltiples. Las mujeres jóvenes
sufren a menudo de una vejiga débil durante o después
de un embarazo. Puede incluso ser una consecuencia años
más tarde. El cambio hormonal en la menopausia, el
exceso de peso, las enfermedades o las operaciones quirúrgicas
pueden también ser la causa de tener una vejiga débil.
La causa más frecuente para la incontinencia en mujeres
es la conocida como incontinencia de esfuerzo. El dispositivo
de cierre de la uretra deja de funcionar correctamente: sucede
que, al reír, toser, cargar con cosas pesadas o en
la práctica de algún deporte, la vejiga comienza
repentinamente a vaciarse involuntariamente y sin ninguna
posibilidad de prevenirla. La razón es a menudo debida
a la debilidad de los músculos del suelo pélvico.
La debilidad de la vejiga no es una enfermedad muy grave,
sin embargo, tiene un efecto a largo plazo en el bienestar
físico y mental y representa una pérdida en
calidad de vida si no se le pone remedio.
Las investigaciones más recientes han demostrado que
menos de la mitad de las mujeres afectadas habla sobre este
problema con su médico. La incontinencia sigue siendo
de forma errónea un tema tabú a nivel popular
y, por ello, poco discutido.
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